20 abril, 2016 1 Comment Análisis

¿De qué están hechas las emociones?

¿De qué están hechas las emociones?

¿Son las EMOCIONES o los pensamientos tan reales como nuestro propio cuerpo físico? ¿Y la MENTE, sabemos verdaderamente qué es o de qué está hecha? ¿Tiene mente una piedra? ¿Y una estrella? ¿Es posible que ciencia, filosofía y religión puedan llegar a coincidir sobre estas cuestiones?

Con frecuencia, en algunas terapias que trabajan al mismo tiempo el aspecto físico y el psicológico, el paciente vive intensas experiencias emocionales a partir de algún tipo de manipulación física. A algunas personas, esta experiencia les llama poderosamente la atención y se preguntan qué relación puede haber entre una parte física de su cuerpo y la emoción que acaban de vivir.

Los terapeutas buscamos satisfacer esa lógica curiosidad explicando que existe la llamada “memoria celular” del cuerpo físico, que es la causante de conectar una sensación física con otra emocional “anclada” en la misma zona. O sea, tratamos de explicar que, de alguna manera, cuerpo, emoción y mente se encuentran en permanente y estrecha relación…

Sin embargo, la tormenta de preguntas podría ser imparable, porque, en realidad, ¿qué es una emoción? ¿Es algo REAL, tal como se entiende que es el cuerpo físico? Y con el tan utilizado concepto “mente”, podrían plantearse exactamente las mismas cuestiones. No digamos si nos ponemos más metafísicos y hablamos del ALMA…

¿De QUÉ están hechas estas cosas, sobre las que tanto hablamos?

Esto nos lleva de nuevo al ya muy trillado planteamiento filosófico que cuestiona la REALIDAD, en sí. Asumido el hecho de que algo real puede manifestarse de forma aparentemente no material para nuestros sentidos, queda claro que tanto las emociones, como nuestros pensamientos, como nuestro cuerpo, forman parte de nuestra vida cotidiana. Es decir, afectan de forma determinante nuestra vida y por eso decimos (al menos una gran mayoría) que se trata de algo REAL.

Sin embargo, a lo largo de la evolución del conocimiento humano, nos hemos empeñado en desentrañar la morfología de nuestro mundo. Es decir, está muy bien decir que ESO que llamamos emociones EXISTE porque nos afecta… pero, ¿se trata de una realidad objetiva? ¿De qué están hechas las emociones? ¿Y los pensamientos?¿El mundo etéreo de los sentimientos, de la mente o incluso del alma, está formado de algún tipo de “materia”?

Resulta paradójico que no conozcamos la naturaleza esencial de aquello en lo que se basa nuestra existencia, ¿no?

Lo cierto es que existen dos vías diferentes que proporcionan información sobre  estas cuestiones tan fundamentales: la CIENTÍFICA y, la que voy a llamar, VÍA ALTERNATIVA. Esta segunda vía de conocimiento no convencional ha tenido y tiene muchos nombres, aunque siempre ha formado parte de la llamada “Sabiduría Perenne”, presente en la historia del hombre a lo largo de muchas de sus culturas como el budismo, el taoísmo, el sufismo o el misticismo cristiano. Individuos de la talla de Einstein, Jung, Newton, Platón, William James, etc.. la han considerado en profundidad a la hora de exponer su personal manera de entender este mundo.

Es importante resaltar que para ambas vías existe una equivalencia entre el término “energía” (o forma energética) y materia (o forma material). Es decir, para místicos y científicos, toda forma material no es más que una manifestación energética.

¿Qué dice esta Vía Alternativa sobre las cuestiones que planteamos?

La información disponible es vasta y las fuentes no siempre fiables, pero voy a tratar de exponer un resumen, lo más sencillo y comprensible posible, sobre los puntos fundamentales. Máxima atención a partir de aquí!

La realidad del universo se compone de siete planos o dimensiones diferentes. Dichos planos se componen de materia (o “energía”, recordemos que es lo mismo) diferente. A saber:

Plano FISICO
Plano EMOCIONAL
Plano MENTAL
Plano INTUITIVO (o BÚDICO)
Plano ÁTMICO
Plano MONÁDICO
Plano DIVINO (o ÁDICO)

Se dice que el tipo de energía crece en “vibración” conforme ascendemos de plano, ganando progresivamente en SUTILEZA, pero también en EXPANSIÓN. Por otro lado, el plano físico es el menos sutil (cualquiera puede percibirlo) y el menos “expandido” (el que menos “espacio” ocupa).

Para la Vía alternativa, cada uno de estos planos se divide en siete SUBPLANOS que siguen la misma regla de creciente o decreciente sutileza/vibración/expansión. De éste modo el plano físico, por ejemplo, se puede subdividir en los siguientes 7 subplanos (de menor a mayor “sutileza”)

SÓLIDO
LÍQUIDO
GASEOSO
ETÉRICO4
ETÉRICO3
ETÉRICO2
ETÉRICO1

Vemos que, efectivamente, el estado gaseoso corresponde a un estado más “sutil” y expansivo (ya que existe una mayor distancia entre partículas) que el estado SÓLIDO o LÍQUIDO. Pero… ¿qué es ESO del estado ETÉRICO?

Siguiendo con la regla explicada, el estado etérico corresponde al estado de la materia cuando la expansión es superior a la del estado gaseoso. El llamado etérico 4 correspondería a la materia de escala atómica, y el etérico 1 (el subplano más sutil del estado físico, y límite entre el plano físico y emocional) correspondería a la materia en estado subatómico. Es decir, en este último subnivel examinamos la materia desde la escala del electrón o a escalas (infinitamente?) más pequeñas…

Como digo, esta división es aplicable a todos los grandes planos: el plano emocional presentará subplanos de“energía” o “materia” emocional de poca sutileza y expansión (correspondientes a las llamadas emociones “burdas” o poco sutiles) y en estrecho contacto con el plano físico (como por ejemplo el odio o el terror), y presentará subplanos de emociones de alta vibración/sutileza y mayor expansión (y más alejadas del plano físico y cercanas al plano mental) como, por ejemplo, la compasión, o el Amor incondicional.

O sea, lo que se plantea es que la realidad se manifiesta siguiendo una jerarquía de campos energéticos con diferentes “densidades”.

Pero, atención porque aquí la cosa se complica más. Según plantea este punto de vista, TODA forma física está compuesta, AL MISMO TIEMPO, por el resto de planos y subplanos.

Ah!… Esto abre un interesante abanico de posibilidades…

Tomemos como ejemplo un cuerpo humano. Desde el plano FISICO, tenemos que está compuesto por sólidos (diferentes tejidos óseos, musculares, etc..), líquidos (la sangre, líquido linfático, etc..), gases (oxígeno, nitrógeno, etc..), y los diferentes éteres (ya no tan “visibles”). Siguiendo con la ley antes mencionada, en las zonas del cuerpo donde haya componente SÓLIDO, coexistirán (de forma “interpenetrada”) el resto de subplanos. De esta forma, en el interior de un hueso (energía en forma SÓLIDA), hay líquidos (por ejemplo agua), gases y también éteres (o sea, átomos, neutrones y electrones)… además del contenido correspondiente al resto de planos…

Sin embargo, donde sólo hay liquido, podremos encontrar todo el resto de formas energéticas existentes menos UNA: la forma sólida. Siguiendo esta ley material vemos que en nuestro cuerpo habrá zonas donde NO haya sólidos, zonas donde NO haya sólidos ni líquidos y zonas donde NO haya sólidos, ni líquidos, ni gases…etc…

Es decir, que en nuestro cuerpo físico, en algún lugar, sólo encontraremos éteres acompañados de el resto de matéria de los siguientes seis planos: es el llamado CUERPO ETÉRICO del hombre.

¿Es esto posible?

Bien… esta es la razón fundamental por la cual, según en la Vía Alternativa del conocimiento humano, el hombre es algo más que un cuerpo apreciable por nuestros cinco sentidos.

Así, un cuerpo humano, presenta un cuerpo etérico (plano 1), un cuerpo emocional (plano 2), un cuerpo mental (plano 3)…, y así sucesivamente hasta manifestar las 7 formas de manifestación del universo. Lo que llamamos nuestra ALMA, por ejemplo y siguiendo este modelo, sería nuestro cuerpo formado con materia del cuarto al séptimo plano. La parte de nuestro cuerpo formada exclusivamente con materia del séptimo plano corresponde con el concepto de “divinidad” planteado por tantas culturas de tantas formas diferentes. Se trata del plano más sutil y más expandido de nosotros mismos (de ahí la expresión “Dios está en todas partes”). Esta teoría explica también la insistencia afirmación, desde los albores de nuestra historia, de que Dios reside en nuestro interior. En el templo de Delphos está escrito:

 “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los Dioses”

Toda esta “teoría” se complica aún más considerando que, como ya he dicho, TODA forma física presenta su “molde” existente en el resto de planos superiores. Eso quiere decir que, por ejemplo, existe un “alma” (insisto: materia del cuarto al séptimo plano) para una planta, una piedra, una ameba, un planeta, una estrella… PARA CUALQUIER COSA!! De este modo, un elemento que presente una estructura molecular sencilla en plano físico, presentará una estructura “sencilla” en sus planos superiores. Así, la forma mental de un animal será más compleja que la de una piedra o una planta, pero más sencilla que la de un ser humano, o un planeta… ¿Qué tamaño y características puede tener el Alma de los astros? ¿Y cómo nos afecta a nosotros, que vivimos bajo su influencia?

En fin, todo esto, da lugar a una realidad muchísimo más compleja y – según mi opinión – rica y maravillosa que la visión puramente materialista. Desde estas bases, se conectan con coherencia diversos temas de importancia esencial para el ser humano, sobre los cuales nuestra querida ciencia todavía no ha encontrado respuestas. Me refiero, por mencionar algunos, a la auténtica naturaleza de la muerte, del ser humano y su mundo onírico, del concepto de energía y realidad del cosmos, del concepto de DIOS, etc…

¿Pero, qué dice la vía científica sobre todo esto?

Actualmente nuestra ciencia ha llegado a examinar la dimensión física hasta su máximo grado de sutileza, estudiando las partículas que forman el átomo (sería el llamado nivel etérico 1) gracias a la llamada FÍSICA CUÁNTICA. Tal vez te sorprenda saber que la física cuántica tiene casi un siglo de antigüedad. Los científicos Bohr y Planck pudieron echar un vistazo al interior del átomo, gracias al microscopio electrónico, a partir de 1920. Por primera vez, podía observarse algo más pequeño que el electrón, sin embargo los resultados obtenidos parecían seguir leyes que no se ajustaban a la física convencional. Por ejemplo:

– Una partícula subatómica puede estar en varias partes a la vez. De hecho, una partícula subatómica puede estar en TODAS partes a la vez.

– La partícula observada reacciona a la intención del observador o, dicho de otro modo, el pensamiento del investigador influye sobre la materia observada. Algunos científicos opinan sobre esto que, quizás, deberíamos pensar en la realidad como una ESTRUTURA PSICOFISICA. (es decir, una fusión entre materia y mente, tal y como propone la filosofía perenne)

– Un electrón puede comportarse como una partícula o como una onda de energía. El Sr. Planck se dio cuenta que un electrón podía comportarse como una partícula o como una onda…al mismo tiempo!! Es decir que si un físico quiere encontrar una partícula cuando observa un electrón, lo encuentra. Y si lo que busca es una onda energética, ahí está también.

– Desde el punto de vista físico, la materia y los átomos que la forman, están vacíos, ya que las partículas que la forman apenas presentan volumen y masa en comparación con el tamaño del espacio que les rodea. Parece que las partículas que forman cualquier objeto físico observable, sigue la misma distribución que el espacio cósmico.

Teniendo en cuenta el último punto, algunos físicos empiezan a apuntar que ese espacio aparentemente vacío en el interior del átomo o en el espacio, podría estar ocupado por materia-energía, en un grado de sutileza que todavía no somos capaces de medir empíricamente. David Bohm, Catedrático de física de la Universidad de Oxford, afirma que lo que vemos en el mundo de la superficie no es otra cosa que LUZ CONCENTRADA, y que dentro de esa luz original, existen los patrones de cómo deben manifestarse en superficie (en planos inferiores) todas las cosas.

Según estas afirmaciones, de algunos de nuestros físicos contemporáneos, no parece tan descabellado que exista una concordancia entre lo descubierto por la ciencia hasta la fecha presente y lo afirmado por esa “Vía Alternativa”.

Rafael Vídac

Rafael Vídac

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Rafael Vídac (Barcelona, 1976) es licenciado en ingeniería superior geológica. Tras dejar el campo de la ingeniería civil se formó como terapeuta psico-corporal y coach personal, además de finalizar diversas formaciones complementarias en el campo de la psicología y la medicina natural. Desde entonces ha dedicado su vida profesional al mundo del crecimiento personal trabajando desde su consulta ubicada en el centro de Barcelona.

Actualmente compagina su trabajo con la escritura y la publicación diaria en redes sociales. Sus breves reflexiones, basadas en su profesión y en su pasión por el potencial humano, llegan diariamente a más de un millón y medio de seguidores en todo el mundo.
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