20 abril, 2016 1 Comment Cuentos y metáforas

Crisis

Crisis

– ¿Hay alguien ahí?

– Sí.

– ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no puedo ver nada?

– Te has caído, aquí abajo…

– ¡Dios mío!

– Sí…

– ¡Es terrible! ¿Cómo ha podido ocurrir algo así?

– Son cosas que pasan, cosas que necesitas que pasen. La cuestión es que estás inmovilizado, cegado. Y no hay salida posible… Si no es hacia arriba, claro.

– ¡Dios mío!

– Sí…

– ¿Vamos a morir?

– Depende.

– ¿Depende? ¿Qué quieres decir con eso?

– Depende de ti. ¿Quieres vivir?

– ¡Yo lo que quiero es no morir! Pero esta oscuridad… Esta soledad… Este dolor… ¡Qué lugar tan horrible! ¿Por qué ha tenido que ocurrirme algo así a mi?

– Te lamentas…

– ¿Acaso no tengo derecho? ¿Qué he hecho yo para merecer este sufrimiento? ¡Qué vida más injusta!

– Por supuesto que puedes quejarte, eres humano. Incluso tienes derecho a equivocarte todas las veces que necesites.

– Jamás saldré de aquí…

– Mientras así lo creas, así será. Mientras te lamentes, así será. Mientras no te hagas responsable, así será. Todavía no lo comprendes… Este lugar, esta crisis, también forma parte de tu viaje. El problema no está en tocar fondo, sino en quedarse a vivir en él.

– …

– ¿Y bien?

– No me gusta lo que dices.

– ¿Crees que lo que te gusta o te desagrada te va sacar de aquí? ¿O que influye de algún modo en la veracidad de lo que te explico?

– Mmm… ¿Y quién eres tú? Qué haces aquí, en este espantoso lugar, conmigo… ¿Acaso eres… Dios?

– En Absoluto.

– ¿Entonces?

– Soy todo lo que necesitas para salir de éste y de cualquier otro abismo. Soy Tú mismo.

– Pero… ¡lo estoy intentando! ¡Quiero escapar de este lugar! ¡Volver allá arriba!

– Eso no es verdad y lo sabes. El dolor te lleva a desear salir de aquí, pero no es un deseo lo que necesitas sino una decisión. ¿Cuánto sufrimiento, cuánto dolor absurdo necesitas para decidirte de verdad?

– Si tan solo viniera alguien a rescatarme…

– Las ayudas son solo puntos de apoyo, para que salgas por ti mismo. Ya te lo he dicho: no necesitas a nadie más. Cuando lo logres- y es inevitable que así sea- serás alguien un poco mejor. Pero es necesaria tanto tu responsabilidad como tu esfuerzo.

– ¡Estoy harto, harto, harto… de esforzarme!

– El esfuerzo te lleva a crecer. Crecer, algún día, te llevará a trascender toda necesidad de esfuerzo.

– No te comprendo…

– Confía en mí: lo harás. Y ese día ya no necesitarás, nunca más, descender hasta aquí para escuchar mi voz. Y ahora, te lo volveré a preguntar: ¿Quieres VIVIR?

Rafael Vídac

Rafael Vídac

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Rafael Vídac (Barcelona, 1976) es licenciado en ingeniería superior geológica. Tras dejar el campo de la ingeniería civil se formó como terapeuta psico-corporal y coach personal, además de finalizar diversas formaciones complementarias en el campo de la psicología y la medicina natural. Desde entonces ha dedicado su vida profesional al mundo del crecimiento personal trabajando desde su consulta ubicada en el centro de Barcelona.

Actualmente compagina su trabajo con la escritura y la publicación diaria en redes sociales. Sus breves reflexiones, basadas en su profesión y en su pasión por el potencial humano, llegan diariamente a más de un millón y medio de seguidores en todo el mundo.
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