5 enero, 2017 0 Comments Análisis

Sobre tus propósitos para este año

Dicen que tendemos a sobrestimar nuestra capacidad de logro para un plazo de un año y que subestimamos, aún más, lo que podemos conseguir en cinco.

En cualquier caso, con la llegada del nuevo año surgen en nuestra mente los propósitos de cambio: el deseo de instaurar un nuevo hábito, de superar alguna limitación, de culminar un nuevo reto, de abrirnos a nuevas experiencias…

Nuestra mente es como un complejo y sutil taller de pruebas. La gran mayoría de las intenciones que de ahí surgen, no llegan a materializarse jamás en nuestra vida material, ya que solo son meros esbozos carentes de verdadera intención de ejecución. Sin embargo, en otras ocasiones, algunos de esos propósitos no logran llevarse a cabo… a pesar de que nuestra voluntad apunta en sentido contrario.

Una de las herramientas, muy útiles, que ofrece el coaching para facilitar esta antigua lucha del ser humano (la transición entre lo que pretende en su mente y lo que finalmente logra en su vida material), consiste en realizar una evaluación de nuestros propósitos así como los pertinentes reajustes, en caso de que sea necesario.

Para ello, asegúrate de que tus propósitos para este nuevo año cumplen los siguientes cuatro requisitos (hay más, pero quizás éstos sean los más importantes).

  1. Deben ser precisos. Resulta mucho más difícil trasladar al plano material lo abstracto e informe, que lo que definimos en nuestra mente con todo lujo de detalles. Por tanto: CONCRETA. ¿Qué es lo que quieres? ¿Cuándo lo quieres? ¿Cómo, exactamente, lo quieres? ¿Qué harás cuando lo consigas?
  2. Ni volando por las nubes, ni enterrado bajo tierra. Se trata de buscar algo que te emocione lograr, pero siempre sin perder la sensación de que se trata de algo realizable (por muy difícil que parezca). Es decir: si son muy realistas pero no te inspiran: no sirven. Si te inspiran pero te parecen inalcanzables: no sirven. ¡Equilibrio! Sobre esta última cuestión, una nota: quizás sientas que un propósito es realizable… y diez no. Mientras más larga es la lista de cosas que queremos lograr, más fácil es perder la sensación de que todo ello está a tu alcance.
  3. Movimiento: Imagina un caballo, atado a un poste y tú espoleándolo para que corra. La idea es tan absurda como cruel… pero describe lo que hacemos con nuestra sistema emocional cuando enardecemos nuestros deseos y no les damos acción. Por tanto: si quieres cambiar algo, si deseas cualquier cosa, MUÉVETE a por ello. No llegará hasta ti, serás TÚ quien llegue hasta ello y a ese viaje, por cierto, le llamamos crecimiento.
  4. Ecología. Una pregunta que me hacen en muchas ocasiones es: ¿Y cómo puedo estar seguro de si ese cambio que planeo, va a aportar algo realmente bueno en mi vida? Lo cierto es que, en la mayoría de ocasiones, no lo vas a saber hasta que te pongas en marcha. Pero te daré una pista: si no sabes qué opción va a aportar más beneficio a tu Vida, sopesa cuál puede generar más daño. No solo a ti… también a tu alrededor. NO hacer también es una elección y, en ocasiones, puede ser el camino más doloroso.

Por último, una breve reflexión: no solo cambiamos todos, también lo hacemos en todo momento. No solo cuando llega enero y le asignamos otro número a ese calendario nuestro. Cada día cambiamos. Lo sepamos o no. Lo pretendemos o no.

“Cada cambio es una pequeña muerte enfrentada, una batalla ganada al miedo y un nuevo paso hacia nuestro Verdadero Autodescubrimiento”

El símbolo de la PUERTA (o el portal), es uno de los símbolos arquetípicos más antiguos y profundamente arraigado en nuestro inconsciente colectivo. La puerta significa cambio, el paso de un lugar a otro, la muerte de algo viejo para el nacimiento de algo nuevo. Y no importa quién seas: cada día cruzas muchas puertas. La mayor parte de ocasiones, sin ser consciente de ello. Y, aunque existen muchos tipos y tamaños de transición a lo largo de nuestro camino, en general hay MUCHAS más puertas invisibles que cerradas.

¿Qué quiero decir con esta afirmación? Es sencillo: si puedes verla, probablemente puedes abrirla. Y si puedes abrirla, probablemente estás preparado para cruzarla.

Adelante.

Rafael Vídac

Rafael Vídac

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Rafael Vídac (Barcelona, 1976) es licenciado en ingeniería superior geológica. Tras dejar el campo de la ingeniería civil se formó como terapeuta psico-corporal y coach personal, además de finalizar diversas formaciones complementarias en el campo de la psicología y la medicina natural. Desde entonces ha dedicado su vida profesional al mundo del crecimiento personal trabajando desde su consulta ubicada en el centro de Barcelona.

Actualmente compagina su trabajo con la escritura y la publicación diaria en redes sociales. Sus breves reflexiones, basadas en su profesión y en su pasión por el potencial humano, llegan diariamente a más de un millón y medio de seguidores en todo el mundo.
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